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La UBA encontró DDT en
los lácteos
El ambientalista Antonio Elio Brailovsky
acaba de presentarse ante la Justicia, en compañía
de otros ciudadanos, para reclamar que se investiguen las
responsabilidades penales de algunas grandes empresas por
la presencia de plaguicidas prohibidos en lácteos destinados
al consumo infantil.
A continuación se extrae solo una
parte de la presentación. Lo encontró en el
53,3 por ciento de las muestras analizadas.
El DDT (diclorodifeniltricloroetano) es un plaguicida usado
extensamente en el pasado para controlar insectos en cosechas
agrícolas e insectos portadores de enfermedades tales
como la malaria y el tifus. El DDT se degrada lentamente,
generalmente por la acción de microorganismos. Esa
lentitud hace que permanezca en el suelo por mucho tiempo,
posiblemente cientos de años. El DDT en el suelo también
puede ser absorbido por algunas plantas y por animales o por
personas que consumen esas plantas.
El DDT se almacena en los tejidos grasos
y puede ingresar al cuerpo a través de lácteos
contaminados. “Los metabolitos del DDT abandonan el
cuerpo principalmente en la orina, pero también pueden
eliminarse en la leche materna y así pasar directamente
a los bebés que lactan”. Esto significa que las
madres que hayan ingerido lácteos contaminados pueden
transmitir la contaminación a los bebés que
amamantan. El DDT en la leche materna puede acortar el período
de lactancia. Las mujeres embarazadas contaminadas con DDT
tienen mayores probabilidades de tener un bebé prematuro.
“Los estudios de exposición
prolongada a cantidades moderadas de DDT (20-50 mg por kilogramo
[kg] de peso al día) en animales han demostrado que
el DDT puede afectar el hígado. Los estudios en animales
también sugieren que la exposición breve al
DDT y a los metabolitos en los alimentos puede afectar adversamente
la reproducción. Más aún, sabemos que
ciertos productos de degradación del DDT pueden causar
efectos perjudiciales sobre la glándula adrenal. Esta
glándula está situada cerca del riñón
y produce hormonas (sustancias producida por órganos
y liberadas a la corriente sanguínea para regular la
función de otros órganos)”.
“Los estudios en animales han
demostrado que la exposición oral al DDT puede producir
cáncer del hígado. Basado en toda la evidencia
disponible, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS)
ha determinado que es razonable predecir que el DDT es un
carcinógeno en seres humanos. Asimismo, la Agencia
Internacional para la Investigación del Cáncer
(IARC) ha determinado que el DDT es posiblemente carcinogénico
en seres humanos. La EPA ha determinado que el DDT, DDE y
DDD son probablemente carcinogénicos en seres humanos”.
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