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Medicinas
Alternativas: Un enfoque actual Por
el OMD Mario Schwarz
En la década del 70 se reunió
en Alma Ata la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.),
máximo organismo de la salud ortodoxa en el mundo,
para planear la estrategia que brindaría: “Salud
para todos en el año 2.000”. Al hacer los estudios
epidemiológicos encontraron que el 60% de la población
mundial cuando se enfermaba no acudía a métodos
ortodoxos de consulta, sino a otros medios como los remedios
de la abuela, el farmaceuta o a otros métodos terapéuticos
diferentes a los ortodoxos (heterodoxos). Esto llevó
a que la O.M.S., con una visión política y utilitarista,
aceptara esos métodos no convencionales, y los denominara:
“Medicinas Alternativas
El nombre de Medicinas Alternativas también
son llamadas Medicinas Ancestrales, o Culturas Médicas,
o Medicinas con concepciones o racionalidades.
De los chamanes y médicos-filósofos
de la antigüedad a los naturópatas contemporáneos,
ha habido un largo recorrido en pos de la integración
de las formas occidentales de curar y las tradicionales, tales
prácticas se aceptan sin reservas en algunos países
y constituyen la fuente principal de las terapias usadas.
Sin embargo, aunque algunas de dichas prácticas - la
acupuntura por ejemplo - han conseguido una aceptación
limitada por parte de las autoridades sanitarias occidentales,
la mayor parte continúa en los márgenes de la
medicina occidental.
Las definiciones de la OMS de la
MCA y de la medicina tradicional (MTR) son las siguientes:
Medicina complementaria / alternativa
(MCA). Las expresiones “medicina complementaria”
o “medicina alternativa” se emplean de manera
intercambiable con medicina tradicional en muchos países.
Se refieren a un amplio conjunto de prácticas sanitarias
que no forman parte de la propia tradición del país
y no están integradas en el sistema sanitario principal.
Medicina tradicional (MTR).
Ésta consiste en la suma total del conocimiento, habilidades
y prácticas basadas en las teorías, creencias
y experiencias inherentes a las diferentes culturas, ya sean
explicables o no, y que son usadas tanto en el mantenimiento
de la salud como en la prevención, diagnosis, mejora
o tratamiento de enfermedades físicas y mentales.
Por supuesto, merece destacarse que lo conocido
por “complementario” o “alternativo”
en un país, puede ser “convencional” o
“tradicional” en otro. Particularmente, en África,
Asia y Latinoamérica, la medicina tradicional es una
parte esencial de la atención médica primaria.
Según la OMS, “en algunos países africanos,
hasta el 80% de la población - y en la India, el 65%
- depende de la medicina tradicional para conseguir solventar
sus necesidades sanitarias”. De hecho, incluso en muchos
países desarrollados, buena parte de la actual medicina
alternativa o complementaria era la práctica habitual
no hace demasiado tiempo.
Por otra parte, la medicina popular ha desempeñado
un papel importante en el desarrollo de la farmacología
moderna. Así, los compuestos derivados de plantas medicinales
han servido como moldes moleculares para el canon de productos
utilizados actualmente en todo el mundo. Más de 120
productos farmacéuticos usados hoy en día son
de origen vegetal, y muchos de ellos fueron descubiertos en
el ámbito de la medicina tradicional. Uno de los más
conocidos entre dichos derivados es un producto antimalaria,
la artemisina, sobrenombre que ha dado el sector biotecnológico
al extracto de artemisia, algo que los chinos vienen utilizando
desde tiempos inmemoriales para bajar la fiebre. “Redescubrimientos”
de remedios populares como éste han inspirado a científicos
de todo el mundo para investigar otros remedios, cuyo poder
curativo ha sido conocido por el ser humano durante milenios.
En los últimos años, este
resurgimiento del interés ha movido a gobiernos, empresas
e instituciones a incrementar sus esfuerzos en la investigación
de la medicina complementaria y alternativa. En Estados Unidos,
el Instituto Nacional de la Salud invierte
alrededor de 220 millones de dólares en investigación
y preparación de especialistas en medicina alternativa.
En las reservas asiáticas de medicina tradicional –Hong
Kong, China, Japón, Taiwán, Corea, Singapur
y Malasia- no son menores el compromiso y el afán.
Hong Kong, ocupado en establecerse como el núcleo internacional
para el desarrollo comercial de la medicina china, ha creado
el Instituto de Medicina China para dirigir
y fortalecer su modernización y posterior desarrollo.
Asimismo, Taiwán ha dado a conocer un plan de 100 millones
de dólares para convertirse en “la isla tecnológica
de la medicina tradicional china” antes del año
2006.
En Argentina La Asociación civil
Colegio de naturoterapeutas y acupuntores tiene como objetivo
oficializar las terapias no convencionales, creando carreras
de formación siguiendo los lineamientos de la OMS,
para lo cual el año pasado presento un proyecto de
ley en la Honorable Cámara de Senadores a fin de que
se expidan en estos temas y se legisle.
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