Un Parto Diferente     Por Silvia Alfarano. Teraperuta Floral

La mujer va y viene, camina en circulos, quiere sentarse pero su cuerpo no la deja, se detiene de pronto y exhala una larga y profunda queja, y sigue caminando totalmente entregada a esa experiencia donde hay dolor, pero no sufrimiento, sintiéndose atravesada por una energía que jamás sintió hasta ahora.

Y tiene ganas de gritar y grita, y siente que ese grito primal le devuelve su verdadera libertad, mira a su marido que le sonríe alentándola.

Sigue caminando por la habitación en penumbras, donde el silencio promueve la calma y la intimidad, entonces prueba... busca en su interior, porque siente más que nunca que todo está allí dentro, que nada más importa.

-Quiero entrar al agua – dice.

Una vez allí, de cuclillas en la ingravidez contenedora del agua se siente feliz, las contracciones se suavizan, y a la vez la dilatación se desarrolla más rápidamente.

Y flota y sonríe y se mueve, nadie le dice como ponerse, ni como hacer que cosa, siente que está siendo protagonista absoluta de "su parto", y por momentos duda de sí misma, y de su fuerzas, pero al instante siguiente, siente que solo ella “sabe como”, porque ella está creando su parto y no hay parámetros de valoración, ni tiempos externos, porque está teniendo su mejor parto posible.

El obstetra se acerca a la bañera acompañando desde el silencio. Atentos a las necesidades y deseos de la madre, esperan junto con la partera, respetuosa y pacientemente el ritmo natural de los acontecimientos.

Es en ese momento en el que esta mujer “sabe” que todo va a estar bien, que pronto verá a su hijo, y que ya no es la misma, que también ella se está pariendo en uno de los actos más creativos y sabios que su propia naturaleza le ofreció en el momento de nacer.

Este es el relato a grandes rasgos del inicio del trabajo de parto de un nacimiento producido en Argentina a finales del año 1999. En partos de esta naturaleza, es decir “humanizados”, libres, respetuosos, las intervenciones profesionales son solamente las necesarias, la mujer no es considerada un ser pasivo, transformándose en una “paciente” inmovilizada (posición de litotomía)

El bebé es recibido por sus propios padres, dándole el tiempo que necesita naturalmente para adaptarse y para respirar (es decir cortar el cordon cuando este deje de latir y no antes) sin someterlo luego a una serie de procedimientos de rutina, que en la mayoría de los casos, son actualmente más que cuestionables.

Durante este parto se utilizaron técnicas de relajación, una bañera con agua a temperatura corporal y esencias florales.

En la introducción para latinoamérica de su libro “ Nacimiento Renacido”(Ed. Errepar 1984), el Dr. Michel Odent, ya a principios de la decada del ’80 escribía:

“Después de dar conferencias en muchos estados americanos y reunirme con varios grupos de “pacientes” y profesionales me convencí de que la obstetricia americana estaba equivocada de modo peligroso.”

“Traté de demostrar como usted tiene que cambiar radicalmente la apariencia de un hospital, cuando se es consciente de la importancia del entorno en el proceso de alumbramiento, en el primer contacto entre la madre y el bebé y en el comienzo de la lactancia.”

“El propósito principal de este libro es que los países latinoamericanos deben ser advertidos, sin dilación, acerca de los errores cometidos en Francia, en Estados Unidos y en otros paises occidentales”

“El 12 de diciembre de 1987, salió un artículo importante en Lancet, una de las más prestigiosas y autorizadas revistas médicas del mundo. El artículo incluía ocho importantes y elaborados estudios, en diferentes partes del mundo. En todos esos estudios, donde se trataban decenas de miles de nacimientos, el objetivo fue comparar grupos de mujeres dando a luz con la ayuda de una máquina electrónica y grupos de mujeres dando a luz sin la máquina electrónica. Los latidos del corazón fueron escuchados ocasionalmente por una partera. La conclusión global es que el único efecto significativo del uso de la máquina durante el trabajo de parto consiste en aumentar el número de cesáreas y el uso de fórceps”

“La obstetricia deberá volverse más científica. Necesitamos mejorar nuestro conocimiento sobre los procesos fisiológicos normales en el período cercano al nacimiento. Necesitamos interpretar con objetividad ciertas estadísticas.”

“¿Por qué el 6% de cesáreas en Holanda y el 25% en otros países? ¿Por qué una taza de mortalidad perinatal por debajo del 10% en Holanda y una taza de mortalidad maternal inferior a 1 en 10.000? ¿Por qué tales cifras en el único país industrializado donde un bebé de cada tres nace en casa?”

Siempre hay respuestas alternativas que pueden hacernos vivir nuestras experiencias vitales de una manera más humana, amorosa e integradora.

:: volver al menú de artículos ::

 

 
Instituto Superior En Naturoterapias - Palestina 518 - Ciudad de Buenos Aires - Tel.: 4864-6260