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¿Qué es la Terapia
Neural?
Por el Dr. Daniel
Gabioud Almirón
La Terapia Neural
es un tratamiento que, esencialmente, busca que el organismo
repare procesos patológicos a través de pequeños
estímulos provocados por la aplicación de procaína.
Hay muchas formas diferentes de interpretar y explicar los
fenómenos que tienen que ver con la bioenergía
humana y los procesos de salud–enfermedad. Un ejemplo
de esto ese la milenaria teoría que sustenta los principios
de la medicina china.
Desde entonces ya se veía a la persona
como un todo, interpretándose a las enfermedades como
un desequilibrio bioenergético.
La Terapia Neural es una terapia biorreguladora
a través de un principio de estimulo y reacción.
El estimulo es una pequeña aplicación de un
anestésico local llamado procaína, que se coloca
en diluciones bajas y en micro dosis en puntos específicos,
prácticamente no hay efecto anestésico en esta
aplicación, pero si un efecto terapéutico que
se mantiene en el tiempo.
Hay una inmensa red en nuestro cuerpo formada
por el sistema nervioso, endocrino e inmunológico que
trabaja coordinadamente comunicándose mediante un gran
número de neurotransmisores, hormonas, citoquinas y
todo tipo de mensajeros. No hay célula de nuestro cuerpo
que este ajena de esta red. Todas trabajan con una gran coordinación
e intercambiando información entre si.
El “maestro de orquesta” de
todo este gran movimiento es el sistema nervioso vegetativo
(SNV), compuesto por los sistemas simpático y parasimpático.
El SNV constantemente recoge información de cómo
esta funcionando cada parte de nuestro organismo y también
recibe información de lo que percibimos sobre lo que
pasa a nuestro alrededor, con sus circuitos reguladores humorales,
hormonales, neurales y celulares, toma parte en todas las
reacciones del organismo y participa también de los
procesos mentales y emocionales.
Cuando el SNV se encuentra con una información
que considera que no es la esperada pone en marcha una serie
de mecanismos para modificar esa situación permitiendo
que el cuerpo se autorregule y así adaptarse a nuevas
situaciones.
El SNV es el responsable de que se activen
los mecanismos que tienen que ver con el estrés, y
de todas las enfermedades relacionadas al estrés (trastornos
de ansiedad, ataque de pánico, síndrome de fatiga
crónica, algunos tipos de asma, úlceras, etc.).
Bajo determinadas situaciones el SNV puede
ser alterado o irritado al recibir una información
no esperada. Acá es donde aparece lo que en la teoría
de la Terapia Neural se llama campo interferente: Cualquier
infección, inflamación, traumatismo, cicatriz,
afección odontológica, etc. padecida en cualquier
parte del organismo, así como afecciones psíquicas
estresantes, puede actuar como Campo Interferente. Así
podemos entender cómo a partir de una intervención
quirúrgica pueden aparecer “enfermedades que
aparentemente no están relacionadas con esa operación”
como alergias, migrañas, dolores o estreñimiento.
Los campos interferentes se instalan dentro del cuerpo y en
las células como parte de la memoria biológica,
perpetuando así el desequilibrio que generan.
Una célula en condiciones normales
para realizar sus funciones vitales y de intercambio con el
medio que la rodea necesita producir una energía que
varía entre 40 y 90 milivoltios según el tipo
de célula. Cada una funciona como una pequeña
batería con la capacidad de recargarse constantemente
para seguir funcionando. En una zona donde existe un campo
interferente las células se encuentran bajo un estrés
que les impide recargarse de manera correcta, quedan en un
estado de despolarización y por tanto las funciones
vegetativas se encuentran paralizadas al interrumpirse el
suministro de energía.
Este bloqueo energético es reparado
por la Terapia Neural al aplicar la procaína, que tiene
un alto potencial eléctrico de 290 milivoltios que
al ser aplicados en una microdosis sobre el campo interferente
produce un estimulo energético sobre las células
permitiendo que se repolaricen y se estabilicen los potenciales
de membrana, recuperando así la función interferida
y permitiendo que el organismo reorganice las funciones vegetativas.
En la Terapia Neural una aplicación local, en un solo
punto siempre tiene un efecto global y biorregulador.
Huneke, el fundador de la Terapia Neural
resumió su enseñanza en tres fases fundamentales:
1. Cada enfermedad crónica puede
deberse a campos interferentes.
2. Cada lugar del cuerpo puede convertirse
en campo interferente.
3. La inyección de procaína
en el campo de interferencia culpable, cura las enfermedades
generadas por éste.
En que casos sirve la Terapia Neural
La finalidad de la Terapia Neural es facilitar los mecanismos
de autocuración del organismo enfermo, y como terapia
reguladora, lo hace para que él busque su propio orden
individual. El campo de aplicación es muy amplio:
· en dolores agudos y crónicos.
· para combatir los efectos de inflamaciones.
· en problemas circulatorios y de tensión o
rígidez muscular.
· para combatir enfermedades crónicas ocasionadas
por campos interferentes.
· en toda patología en donde haya una alteración
funcional del sistema nervioso, endocrino o inmune.
· una especialidad de la Terapia Neural son las enfermedades
del aparato locomotor.
No hay forma de saber de antemano si una enfermedad es debida
a un campo interferente, y cuál de todos los campos
interferentes presentes en una persona es el responsable del
desequilibrio, muchas veces la enfermedad es el resultado
del efecto combinado de varios campos interferentes. La única
forma de resolver esta cuestión es que el propio cuerpo
nos diga: si realizamos una aplicación en una cicatriz
y vemos que se produce un cambio favorable, que disminuye
o desaparece el síntoma, nos queda claro que la cicatriz
esta interfiriendo al SNV.
La Terapia Neural tiene tres niveles de
aplicación:
Terapia local: Es cuando se aplica
directamente en el foco del dolor, articulaciones dañadas,
músculos contracturados o en lesiones en piel.
Terapia segmental: en este caso
en vez de hacer la aplicación puntual en el área
afectada, se trabaja en el segmento nervioso de dicha área.
Consiguiendo que el efecto de la procaína actué
a distancia a través de reflejos cutaneo-vicerales,
recordemos que los receptores nerviosos de la piel actúan
como puntos reflejos de los órganos internos.
Terapia del campo interferente:
Consiste en buscar y tratar las áreas y cicatrices
que generan una irritación del SNV más allá
de donde se encuentren. Una vieja cicatriz en un tobillo mediante
su interferencia, puede estar colaborando para que el cuerpo
no pueda resolver una enfermedad en otra parte del cuerpo.
Los campos interferentes en muchos casos son asintomáticos,
por lo general la persona no siente ningún dolor o
molestia en ellos, y su efecto interferente lo ejercen de
manera silenciosa.
Propiedades de la procaína
La procaína es un anestésico
local, en la Terapia Neural se utiliza en concentraciones
inferiores al 1%, por lo que su efecto anestésico es
bastante limitado ya que no es lo que se busca con la aplicación.
Se metaboliza rápidamente en el organismo y no tiene
en estas concentraciones efectos adversos y son muy raras
las reacciones alérgicas.
La procaína es creada al enlazar
dos nutrientes vitamínicos:
· PABA (ácido paraaminobenzoico)
· DEAE (dietilaminoetanol)
Cuando entra en el cuerpo humano se descompone
en pocos minutos en PABA (ácido paraaminobenzoico)
y DEAE (dietilaminoetanol).
El PABA es una vitamina B que ayuda al cuerpo
a formar células sanguíneas, y a formar las
proteínas metabolizantes. También trabaja como
una ayuda para conservar la piel, el pelo, las glándulas
y los intestinos en condiciones óptimas. El PABA estimula
al sistema bacteriano intestinal para producir las vitaminas
B, el ácido fólico, ácido pantoténico,
la biotina y la vitamina K. El PABA es rápidamente
metabolizado por el hígado. Así que si se consume
solo, nos desilusionaremos de los resultados. En cambio cuando
se combina con la molécula de procaína, el PABA
es más efectivo.
El DEAE tiene un efecto antidepresivo. Estudios
realizados demostraron que el DEAE produce estimulación
mental y euforia ligera. El DEAE comprende la colina y la
acetilcolina, las cuales forman importantes neurotransmisores
que facilitan el funcionamiento cerebral, también es
responsable de la acción vaso dilatadora y antiespasmódica.
Las membranas celulares son unas capas delgadas
de grasa y proteínas que rodean al cuerpo celular.
La procaína puede pasar a través de las membranas
dañadas de las células enfermas. Aumenta el
consumo celular de oxígeno, y provee nutrientes que
ayudan a la célula dañada a reparar o renovar
sus membranas. Esta regeneración ayuda a normalizar
el balance químico en la célula y acelera las
reacciones químicas dentro de la célula, las
funciones celulares mejoran y los síntomas de la enfermedad
empiezan a aliviarse.
Por sus propiedades farmacológicas,
se dice que la procaína tiene una acción simpaticolítica,
disminuyendo la percepción de stress y de dolor, acompañado
de un síndrome vegetativo de reacción y adaptación.
Efectos de la procaína:
· Estabilizador y equilibrante del Vegetativo
· Estabilizador de membranas celulares.
· Antiarritmico
· Relajante muscular
· Espasmolítico vascular y de músculo
liso
· Mejora la circulación coronaria
· Antiadrenérgico
· Antiinflamatorio
· Vasodilatador
· Analgésico
· Capilarizante
· Anti-histamínico
Todas estas propiedades terapéuticas
son las que le dan a la procaína la capacidad de tener
un fuerte efecto antienvejecimiento que llevo a la Dra. Ana
Aslan a utlizarla en sus tratamientos de rejuvenecimiento
que la hicieron famosa por los años ’50. A través
de los años, miles de pacientes de la Dra. Aslan reportaron
haber mejorado o aliviado problemas relacionados con el envejecimiento,
tales como la artritis, neuritis, impotencia, deterioro mental,
pérdida de la memoria, psoriasis, asma, angina de pecho,
úlceras, arteriosclerosis, depresión, disminución
del deseo sexual, falta de energía, osteoporosis, hipoacusia.
La investigación de la Dra. Aslan no pasó inadvertida
por la comunidad científica y la alta sociedad. Grandes
personalidades recibieron su tratamiento con procaína:
desde las más bellas divas del cine hasta insospechados
dirigentes políticos. Marilyn Monroe, Marlene Dietrich,
Claudia Cardinale, Salvador Dalí, Pablo Picasso, Pablo
Neruda, John F. Kennedy, Omar Sharif y hasta Mao Tsé-Tung
fueron algunos de los que probaron su misteriosa fórmula,
GH3, a base de procaína…
Terapia Neural y Acupuntura
Tanta es la afinidad de estas dos
terapias que en muchos lugares se conoce a la Terapia Neural
como “Acupuntura Alemana” si bien el término
no es muy correcto ya que cada una tiene su propia teoría
sobre el funcionamiento del organismo. En la práctica,
ambos sistemas de curación son bioenergéticos
y, por lo tanto, complementarios. Por eso en nuestra práctica
diaria se utiliza en ocasiones puntos de Acupuntura para inyectar
la procaína con excelentes resultados. De hecho en
la China, en los tratamientos de acupuntura es común
la aplicación de inyecciones en puntos de Acupuntura,
no solo de procaína y otros anestésicos, sino
también de otras sustancias como preparados de plantas
medicinales.
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