La soja Ayuda en los Calores Súbitos     

Un estudio realizado recientemente en Italia respalda una vez más el papel de los fitoestrógenos en el alivio de los síntomas de la menopausia (Albertazzi y col., 1998). En este estudio doble ciego, controlado con placebo, diseñado para valorar el efecto de la soja (Glycine max (L) Merr., Fabaceae), en los calores súbitos en las mujéres posmenopáusicas, la suplementación diaria con polvo de proteína de soja aislada redujo la frecuencia de los calores súbitos en un 45%, tras doce semanas de tratamiento.

En el estudio participaron 140 mujeres posmenopáusicas de edades comprendidas entre los 45 y los 62 años que necesitaban tratamiento para los calores súbitos agudos en diversas clínicas. Para poder ser incluídas en el estudio, las mujeres tenían que haber experimentado un mínimo de 7 ataques de calores súbitos (incluyendo sudores nocturnos), de moderados a graves en un período de 24 horas durante las dos semanas precedentes al estudio. También debían tener al comienzo del estudio niveles de FSH superiores a 5OIU/L y niveles de estradiol en suero inferiores a 35 pg/mL. No se permitió el consumo de terapia hormonal sustitutiva u otros fármacos para el tratamiento de los síntomas menopáusicos durante el período de tratamiento. Sin embargo, las pacientes que estaban tomando tamoxifeno no fueron excluídas. La inclusión de estas pacientes resulta notable ya que los calores súbitos son uno de los efectos adversos que se asocian con mayor frecuencia a ese fármaco antiestrogénico que se administra en el tratamiento de enfermedades tales como el cáncer de mama y la anovulación. Además, al menos en teoría , es posible que se den interacciones entre los fitoestrógenos y el tamoxifeno. Los autores no indican cuántas mujeres tomaron tamoxifeno durante el estudio.

Para el estudio de 12 semanas, las mujeres fueron divididas de forma aleatorea en dos grupos de tratamiento. Uno de los grupos de 50 recibió 60 gr. al día de polvo de proteína de soja aislada; el otro grupo de 53 tomó un placebo que consistió en 60mg de caseína. La eficacia del tratamiento valoró con el índice de Kupperman de los síntomas menopáusicos y los diarios de las pacientes.

Los resultados mostraron que la soja era significativamente superior al placebo a la hora de reducir la cantidad media de calores súbitos en un período de 24 horas a las cuatro, seis y doce semanas (p menor al 0.001). A la tercera semana, las mujeres en el grupo de la soja mostraron una reducción del 26% en la cantidad diaria de calores súbitos y una reducción del 33% a la cuarta semana (p menor al 0.001). Al final de la semana 12 del estudio había una reducción del 45% en el número de calores súbitos en el grupo de la soja, en comparación con un 30 % en el grupo de las mujeres que tomaban placebo (p menor al 0.01). La suplementación con soja no pareció tener efecto sobre otros síntomas típicos de la menopausia, tales como: ansiedad, cefaleas, insomnio y dolores.

La soja, que es una parte importante de la dieta japonesa tradicional, es rica en fitoestrógenos, los cuales han demostrado tener propiedades estrogénicas, antiprogestágenas y anticáncer.

Según los estudios epidemiológicos, menos del 25% de las mujeres japonesas experimentan calores súbitos durante la menopausia, en comparación con un 85%de las mujeres norteamericanas. Las mujeres japonesas que consumen una dieta tradicional asiática también tienen una menor incidencia de osteoporosis y cáncer relacionados con los niveles estrógenicos, tales como el cáncer de mama. En Japón, el consumo de fitoestrógenos se estima aproximadamente en 200 mg. al día. Los investigadores italianos diseñaron su estudio “para simular una dieta asiática suplementando la dieta típicamente italiana con aproximadamente un tercio (76mg al día) del consumo medio diario de fitoestrógenos de las mujeres japonesas”.

No obstante, para algunas mujeres italianas en el estudio, la adición de esta gran cantidad de proteínas a sus dietas representó un desafío. Un total de 25 mujeres abandonaron el estudio, once en el grupo de la soja y catorce en el grupo de placebo. Los invstigadores creen que estas retiradas fueron debidas, no sólo a los efectos colaterales, sino también a las dificultades para ingerir “polvo pegajoso”. La tasa de efectos adversos fue similar en el grupo de la soja y en el grupo de caseína, y siete pacientes de cada grupo abandonaron debido a intolerancia alimentaria y / o a efectos secundarios gastrointestinales (estreñimiento, hinchazón, náuseas, vómitos).

El estreñimiento, reportado por el 48% de las mujeres en el ensayo, fue el efecto adverso más frecuente. Los investigadores creen que los futuros estudios a largo plazo de los efectos protectores sobre la salud de los fitoestrógenos de la soja deben emplear dosificaciones más “al gusto del consumidor” para estimular el cumplimiento del tratamiento por parte del paciente.

El preparado de soja empleado en este estudio contiene 60 mg de proteína de soja aislada, que consistió en 40 mg de proteínas y 76 mg de isoflavonas (unidades de aglicones). Los componentes de isoflavonas más importantes fueron la genistenia (40 mg) y la dizadeína (28 mg). El placebo de caseína consistió en 40 g de proteínas sin isoflavonas.

 
 

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